viernes, 20 de octubre de 2017

El Lazo Rosa

 Ricardo Garanda Rojas

                                                      "Bajó a tierra con el ala quebrada."

Mi amigo me esperaba hoy en la barra de la taberna con un lazo rosa prendido de su chaqueta y ofreciéndome otro  en cuánto estuve al alcance de su brazo.
No nos dijimos nada al respecto, yo ya había visto hoy en más de una veintena de ocasiones en las redes que se celebraba el día del cáncer de mama.

Hace algo más de tres años, al inicio del verano del dos mil catorce mientras dos amigos nos tomábamos un gin tonic con Rodrigo en la Venta del Alma, Maria del Pilar se presentó con cara de preocupación, nuestro amigo había quedado con ella allí cuándo terminara con la revisión de pechos que venía haciéndose todos los años. La prueba había salido positiva, tenía un nódulo tumoroso en uno de sus pechos. No había que alarmarse, había que hacer pruebas, identificarlo, medir su extensión y, si era necesario, poner el tratamiento adecuado.
Se trataba de uno de los peores, el “Triple Negativo” el “pequeño hijo de puta” como le conocían entre los oncólogos y cirujanos oncológicos que la trataron. Rápido, muy rápido, pero pudieron vencerle, fueron más rápidos que él. Al menos así parecía. Sesiones de quimioterapia, de radioterapia, operación de pecho y a casa. Durante un mes o dos participamos de la alegría de nuestros amigos.
Y nos contaron cómo María del Pilar, acompañada siempre por Rodrigo, fue soportando las sesiones, al principio con las tremendas dudas sobre la evolución del tumor, después con la alegría de las buenas noticias que iban viniendo. Cuándo la dieron el alta se fue a un viaje a Italia con su mejor amiga para celebrarlo.
Pero todo fue una ilusión, el cáncer jugó con nuestra amiga, el triple negativo volvió al ataque. Otra vez quimio, otra vez caras cotidianas que expresaban sus particulares infiernos. Tratamientos experimentales…Hace ya un año y nueve meses que tuvimos que despedirla, el cáncer había ganado la batalla.

Rodrigo, cuando hablamos de esto, mantiene sus dudas. ¿Se pudo hacer algo más? Si hubiese ido antes a la revisión… Si se hubiese librado del estrés del trabajo de los últimos meses…Tal vez si la hubiesen puesto otro tratamiento…Es posible que el cirujano hubiese tenido que limpiar más…No se equivocarían al acudir a un centro médico en lugar de a otro…Y terminaba siempre dudando de si él mismo no podía haber hecho más, haber estado más encima de los doctores, de los tratamientos, de la información sobre las novedades de los tratamientos experimentales…

Por eso, cuándo Rodrigo se pone el lazo rosa lo hace para preguntar en un grito que solo algunos oímos ¿Puedo hacer algo más?. ¿Puede todo el mundo hacer algo más? Es su lazo, sus preguntas. También la mía.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Sobran incendiarios



Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo
Albert Camus

Sobran incendiarios que queiman o monte, como sobran políticos que incendian la convivencia.  Alberto Vazquez-Figueroa contaba en su novela "Ali en el país de las maravillas" que "Fascista no es únicamente el que alza el brazo en público. Al fin y al cabo ése es el menos peligroso, puesto que al menos tiene el valor de declararlo. Fascista es aquel que, además, se disfraza de demócrata, al igual que el peor pederasta es el que canta misa y viste sotana..."

Vamos sobrados en estos tiempos de incendiarios, incendios y bidones de gasolina. Y nos faltan políticos. Y políticas. Y personas con ganas de repoblar el monte quemado de brotes verdes, y los parlamentos de propuestas que solucionen las cosas a la gente. De lo demás... ya tenemos suficiente.

LA REBOTIKA
Viñeta @La Rebotika
Texto @romerojl

jueves, 12 de octubre de 2017

El perro y el gato.

 Ricardo Garanda Rojas (@rgarciaaranda)


Todo el mundo sabe utilizar perfectamente la imagen de la confrontación entre un perro y un gato para indicar que dos personas o dos colectivos se llevan mal de manera continua. Es curioso este paralelismo que el acervo popular hace del comportamiento de dos animales y dos o varios seres humanos. Si se trata de un humano solo, no comparamos, sencillamente la definimos con aquello de “eres un animal”, ya les gustaría a algunos y algunas.

Pero volvamos al perro y el gato. Me gusta observar a Sabina, la perra medio podenca (hija de Nela) que me acompaña, y descubro que la cosa no es tan sencilla como “llevarse mal”, hay muchos matices según varíen las circunstancias. El amigo perro cuándo se encuentra con un gato se acerca con tiento, acecha, y el amigo gato se queda inmóvil, tenso, sin perder ni una décima de segundo el ojo de los posibles movimientos del perro. Ambos se quedan como petrificados, pendientes del movimiento del otro, diríase que, en su instinto, carecen de voluntad propia, no deciden cuál ha de ser su paso siguiente, durante un momento que parece eterno para cualquier racional observador, solo harán algún movimiento si el otro lo hace.

Normalmente es el amigo gato el que toma la iniciativa cuándo ya no soporta más la tensión creada y elige entre huir corriendo todo lo deprisa que puede, normalmente aprovechando algún mínimo despiste en la mirada del amigo perro, o mostrar su más agresiva postura, juntando sus patas delanteras con las traseras quedándose así en una figura extrañamente corva, triplicando el volumen de su pelaje poniéndolo de punta y emitiendo un gemido de aparente ataque que sale de una dentada boca que forma parte de una cara feroz digna de un felino enfadado. Nunca ataca el gato, sólo desarrolla su protocolo de defensa.

Tras cualquiera de las dos alternativas del comportamiento gatuno, es el perro el que no puede ahora decepcionar a su especie. Sus genes se lo tienen explicado bien clarito desde que nació. Ni puede quedarse quieto si el gato huye ni tampoco está obligado a un enfrentamiento radical si su contrincante se pone agresivo. Por eso no hace ninguna de esas cosas, sino la que tiene que hacer, la que le corresponde. En el caso de que el gato salga corriendo hay que salir inmediatamente detrás de él, corriendo y ladrando. Nunca el perro alcanza al gato, el felino es más ágil y siempre encuentra por dónde escapar: una grieta en el muro, un árbol, un rincón suficientemente oscuro. Pero da igual, la opción de alcanzar al gato no es exigible para el perro, ha conseguido asustarle bien y con eso ya basta. Si la opción del gato es la defensa activa, al irracional perro nada le obliga al enfrentamiento, como mucho responder también con un gesto agresivo en su cara y unos adecuados ladridos, pero tampoco habrá grandes reproches si su decisión es dar un paso atrás, relajarse y buscar a su amo o su ama para continuar un placentero paseo. Esto es lo que hace Sabina. Es lista Sabina, tiene una magnífica inteligencia irracional.

Nos gusta verlo porque sabemos que al final no habrá confrontación cuerpo a cuerpo. Jamás asumiríamos esa seguridad si se tratara de seres racionales que confrontan para defender cada uno su posición.

Al final de la repetida confrontación en el ambiente queda un olor a batalla, a sudor y noradrenalina, nosotros apenas lo apreciamos, pero ellos seguro que sí. Pero como no conozco la  reacción de los irracionales, más allá de lo observado, no está claro si ese olor pastoso a sudor y hormonas medulares esparcido en el ambiente servirá para que otro amigo gato y otro amigo perro, si se encuentran allí, prefieran largarse lejos para no repetir o, por el contrario, les animará a tener ellos también otra gesticular y protocolaria pelea.

Esto es el mundo animal, ¿comparaciones con el mundo de la inteligencia?. Quien quiera sacar trascendentales conclusiones, ¡allá él o ella!.




miércoles, 11 de octubre de 2017

El abismo de los sordos

La construcción de vallas y muros es sintomática de la debilidad de una civilización

  Mohammad Chaichia
Sociólogo
Cuando al borde de los abismos nos empeñamos en levantar muros en lugar de puentes, de poco sirven las llamadas al diálogo de quienes sólo saben hablarse a voces desde sus respectivas torres de marfil, y solo para escucharse ellos mismos. Si no somos entre todos capaces de trabajar para construir puentes y no muros, acabaremos siendo como dice la canción de Pink Floid All in all you're just another brick in the wall, otro simple ladrillo más en el muro del fracaso colectivo.

LA REBOTIKA
Viñeta @La Rebotika
Texto @romerojl

viernes, 6 de octubre de 2017

La revuelta de los impotentes

Ricardo Garanda (@rgarciaaranda) 

Alejandro Cercas, L. Fajardo Spínola, García Vargas, Juan José Laborda, Joaquin Leguina,  Rodríguez de la Borbolla, J.C. Rodríguez Ibarra, Javier Rojo, y algunos más, firman una carta abierta al Secretario General del PSOE recién elegido, muy a pesar de ellos, por las bases del Partido Y en esa carta hacen unas preguntas, cuándo menos, sorprendentes.

¿Diálogo ahora con quién? ¿Diálogo ahora para qué?

miércoles, 4 de octubre de 2017

¿Luz al final del túnel?

Cuando nos enfrentamos a los problemas o los desacuerdos de hoy, tenemos que llegar a las soluciones a través del diálogo. El diálogo es el único método apropiado. La victoria unilateral ya no es aceptable. Tenemos que trabajar para resolver los conflictos en un espíritu de reconciliación, manteniendo siempre los intereses de otros en nuestra mente. -
 Dalai Lama.

Nuestra viñeta de hoy nos recuerda un poco al famoso cuadro de Goya "riña a garrotazos". Otra vez el conflicto y la ausencia de soluciones. El de Fuendetodos tiene también otro aguafuerte  titulado "El sueño de la razón produce monstruos", y eso parece ser en lo que andamos ultimamente. En una inmensa pesadilla colectiva donde la razón ha dado paso a los monstruos de las sinrazones.

Lo mismo necesitamos un poco de meditación oriental como nos recomienda el Dalai Lama para poder encontrar la luz al final de túnel. Seguro que si despertamos de la pesadilla, será un poco más fácil.

LA REBOTIKA
Viñeta @La Rebotika
Texto @romerojl