miércoles, 31 de mayo de 2017

Olor a mendacidad

El dinero, huele bien, venga de donde venga
Juvenal

 ¿no has notado el fuerte y repugnante olor a mendacidad? No existe hedor más poderoso que el de la mendacidad nos decía un magistral Burl Ives en 1958 en esa interpretación de un poderoso sureño en el crepúsculo de su vida. Hablamos de la La gata sobre el tejado de zinc donde la pareja Taylor/Newman devoraban la pantalla sublimando la obra de Tenesse Williams....

Si miramos el diccionario de la RAE, mendacidad no es otra cosa que el hábito o costumbre de mentir.

Como vemos, la heredera interesada de la plantanción sureña de la película tiene muchos elementos comunes con los inquilinos de cierta sede política cercana a la Audiencia Nacional ( y no me estoy refiriendo a la predisposición por las familias numerosas, que también)
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LA REBOTIKA
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